Te acerca a tus escritores, a las fantasías o realidades que a través de sus libros eligen contarnos. Un Ángel para tu soledad te acerca las voces de las historias.
jueves, 21 de julio de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
ENTREVISTA A RICARDO LESSER
Ricardo Lesser (R.L) es sociólogo y Ensayista argentino, autor de una larga lista de libros dedicados a contarnos y a mostrarnos con palabras las costumbres de la vida privada de los argentinos durante el período que dio en llamar “Los orígenes de la Argentina”, (título, que por cierto pertenece a uno de sus libros).Este autor de pluma sensible y elegante tuvo la amabilidad de aceptar esta entrevista.
Lo que leerán a continuación es el resultado de un espíritu generoso que se abrió sinceramente y supo poner en cada respuesta sentidas verdades.
M.R.F
M.R.F - Ricardo, luego de algunos libros publicados eligió franquear los enigmas del cuerpo, del morir y del sentir, los que envolvieron a nuestra sociedad entre 1610 y 1810. ¿Cuándo y por qué supo que ésta era una asignatura pendiente de la historia?
R.L - Los libros tienen sus propios designios y se nos imponen, quiéralo uno o no. Allá por el 2000, quise escribir una biografía del virrey Vértiz, sólo porque había sido humillado una y otra vez por el arrogante militar que fue Cevallos. El libro terminó siendo un sondeo de Los orígenes de la Argentina. Ahí aprendí que a la Argentina hay que rastrearla en 1776, cuando se funda el Reino del Río de la Plata, porque allí es donde nace la modernidad.
Cuando me paseaba por las calles del Buenos Aires colonial descubrí que había chicos. No los tomaban muy en serio, eran piezas de la estrategia familiar de sus padres. Pero terminarían siendo algo más: los héroes de una revolución a medias. Quise ver cómo eran. El resultado fue La infancia de los próceres.
Antes de que terminara los originales, caí en la cuenta que esos chicos habían sido criados con ciertas representaciones de lo que era el cuerpo. Amaban, morían, sentían de un cierto modo que les venía dado por sus padres. Comprendí que, si uno quiere entender de verdad, qué pasó con esos héroes, hay que descifrar, si acaso eso es posible, de qué manera esos cuerpos estaban sujetos a una cultura dominante. De allí la trilogía Hacer el amor, Vivir la muerte y Celebrar los sentidos.
¿Por qué una historia del cuerpo dice más que una historia de los hechos? Moreno se enamora de Guadalupe por un retrato de la niña. Parece un detalle nimio. Pero está indicando que Moreno era un hombre moderno, alguien sensible a la retratística burguesa que recién estaba imponiéndose en estas tierras. Esa modernidad hizo de él un revolucionario.
M.R.F - ¿Que lo llevó a contar la historia como la cuenta y no cómo la leyó en la mayoría de los libros de historia, que seguramente, llegaron a sus manos en su juventud?
R.L - La historia, María, son historias. Y la historia es un relato. Félix Luna hablaba de la “crónica histórica”, un género que no cede rigor académico y que, a la vez, narra bellamente. Ojalá se diga eso de mi producción.
M.R.F - Desde su lugar de profesional, de lector y de escritor, ¿Usted siente que pertenece a otra corriente de investigadores que eligen contar, de nuestra historia, lo que hasta ahora no se nos había contado?
R.L - Cada vez hay más historiadores que se preocupan por la vida cotidiana. Pero, a mi juicio, esos trabajos son demasiado académicos, no están pensados para la divulgación.
Después están los que medran con los “chimentos” de la historia y los que prosperan componiendo pastiches de sexo y escándalo. No me siendo identificado con el academicismo de unos, ni con el conventilleo de los otros.
M.R.F - ¿A cuál de todos los denominados próceres admira con fervor?
R.L - Con fervor, a ninguno. No me identifico con ninguno de mis protagonistas. Tanto es así que escribí La última llamarada, una biografía del virrey Cevallos, sólo para ver qué sentía relatando la vida de un personaje a quienes sus contemporáneos llamaron “jesuitón” y “militarote”. Algunos amigos me dicen que éste es mi mejor libro.
M.R.F - ¿Siente usted que viajar hasta la esencia misma de las palabras, permite lograr una mayor y mejor comprensión y al mismo tiempo fijar para siempre ese concepto en la mente del lector?
R.L - Las palabras tienen una historia. Desentrañarla es apasionante porque uno le va quitando las capas de significaciones que han acumulado a lo largo de los años; las quita una a una, pero nunca quedan desnudas. En mi estudio tengo siempre a mano el diccionario etimológico de Joan Corominas.
Y le hago una confidencia: cuando escribo, siempre tengo abierto el diccionario de la Real Academia Española. Muchas veces lo consulto aun para palabras que conozco perfectamente. Pero en esa definición de diccionario la palabra, a veces, muestra otras dimensiones que el uso frecuente nos ha hecho olvidar. El diccionario, entonces, renueva esos sentidos olvidados.
M.R.F - ¿Quiénes son sus escritores musa, aquellos a quienes no puede dejar de consultar o volver leer?
R.L - Son decenas. Pero quisiera rendir homenaje a Raúl Molina, cuyo La famiia porteña en los siglos XVII y XVIII inspiró la trilogía sobre el cuerpo en el Buenos Aires colonial. Cuando Félix Luna presentó mi Hacer el amor en la Feria El Libro dijo que don Raúl se hubiera conmovido en su tumba con mi libro. En todo caso, ahí está el texto subrayado, resaltado, lleno de papelitos engomados con mis comentarios. Y eso que Raúl Molina estaba en las antípodas de mi ideología.
M.R.F - Sus libros están plagados de imágenes que no vemos, sino leemos. ¿Qué pintor de la época o posterior, según usted, es el que mejor ha sabido representar el Buenos Aires Colonial?
R.L - Es usted una fina lectora, María. En efecto, a veces no hago sino leer imágenes. Me fascinan las acuarelas de Carlos Enrique Pellegrini o, más bien, Charles Henri, ese ingeniero francés que dibujaba para ganarse la vida en los salones de la burguesía naciente. Otro artista singular fue el suizo Michel–César-Hyppolite Bâcle, que fue gobernador de Senegal y murió prácticamente en las cárceles rosistas. Son personajes maravillosos que dan ganas de escribirlos.
M.R.F - Cada uno en lo suyo siempre tiene sueños por cumplir, usted cómo escritor o como investigador ¿cuál le queda por cumplir?
R.L - Ante todo, escribir una nueva trilogía, esta vez la historia del cuerpo entre 1810 y 2010. Y, muy lejanamente, muy tímidamente, atreverme a la ficción. Dejar que la palabra diga en sí misma, que sugiera por sí misma, que se multiplique en sentidos sin necesidad de estar apoyada en una fuente, en corroboraciones de hipótesis históricas.
M.R.F - ¿El período que va de 1610 a 1810, es el que más lo apasiona o lo seduce de nuestra historia?
R.L - En el siglo XVII no pasa gran qué. Pero en el siglo XVIII uno ve los borbotones de la modernidad en un magma que se hace cada vez más denso, más rápido.
Hace algún tiempo prologué La gran aldea de Lucio Vicente López. Y también ese siglo me pareció fantástico. En 1863, un inglés escribió el River Plate Handbook, una guía de Buenos Aires. Hay que ver la ciudad con esos ojos deslumbrados: “En la esquina de la calle Corrientes encontramos el espléndido edificio del Señor Anchorena…”. El siglo XIX también seduce, cómo no.
¿Y el XX…? Como ve, María, no tengo cura.
M.R.F - Los libros que escribe trascienden ampliamente la historia en sí misma y en ellos se puede apreciar el velo de un espíritu romántico. Se definiría como un escritor romántico. De no ser así cómo se definiría.
R.L - No sé qué cosa es un escritor romántico. En todo caso, me siento un “escritor de sociedades”, como se llama a sí mismo Richard Sennet. Alguien que lee y escribe la sociedad echando mano a todo lo que tiene cerca, la historia, la sociología, la antropología, la economía y, si es necesario, también el relato porque los sentimientos también son historia.
M.R.F - ¿Qué libros, autores o géneros lo marcaron como lector en su infancia?
R.L - Lo que soy, mal o bien, se lo debo a la biblioteca de mi madre. Todavía la tengo en la oficina, con sus cuatro estantes desvencijados. Ahí había de todo. La Odisea, los libros de la colección azul de La Nación, una hermosa biografía de Disraeli de André Maurois. Yo leía sin ton ni son, atropelladamente, ávidamente. Pienso que, más que un libro, me marcaron todos los libros.
M.R.F - Cuando no está investigando, en su tiempo de ocio, si es que lo tiene. ¿Qué lee Ricardo Lesser?
R.L - Le cuento qué tengo ahora sobre mi escritorio: el último libro de poesías de Juan Gelman, los cuentos de Haroldo Conti, Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes y una historia de la mirada. También en mi ocio soy un desordenado.
R.L - Lo que soy, mal o bien, se lo debo a la biblioteca de mi madre. Todavía la tengo en la oficina, con sus cuatro estantes desvencijados. Ahí había de todo. La Odisea, los libros de la colección azul de La Nación, una hermosa biografía de Disraeli de André Maurois. Yo leía sin ton ni son, atropelladamente, ávidamente. Pienso que, más que un libro, me marcaron todos los libros.
M.R.F - Cuando no está investigando, en su tiempo de ocio, si es que lo tiene. ¿Qué lee Ricardo Lesser?R.L - Le cuento qué tengo ahora sobre mi escritorio: el último libro de poesías de Juan Gelman, los cuentos de Haroldo Conti, Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes y una historia de la mirada. También en mi ocio soy un desordenado.
Entrevista realizada por María Rodriguez Frascara a Ricardo Lesser (10-02-2011)
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entrevista Ricardo Lesser
jueves, 3 de febrero de 2011
RICARDO LESSER, UN AUTOR PARA NO PERDERSE
El próximo viernes 18 de febrero visitará nuestra Ciudad, General Villegas, el Sociólogo argentino Ricardo Lesser. Traído por la Biblioteca Municipal dictará un Seminario: “Historia de la vida privada entre 1610 y 1810”.
Quiero contarles quién es y contagiarlos de mi entusiasmo para que no se lo pierdan.
Conocí a este escritor maravilloso gracias a mi curiosidad lectora. Leyendo a Federico Andahazi, en “Pecar como Dios manda”, descubrí en el material bibliográfico un libro y un autor que llamaron mi atención. “Hacer el amor”, de Ricardo Lesser.
Pasó un tiempo hasta mi encuentro con sus páginas. Los que son lectores comprenderán lo que contaré a continuación.
Sostengo desde hace un tiempo que el encuentro con un libro está envuelto de magia, sobre todo cuando éste se convierte en “el” libro. Y que llega a nuestras manos cuando debe hacerlo y no antes.
Un día cualquiera revisando libros en una librería, en la sección de libros que hablan sobre sexualidad, precisamente junto al libro de Alessandra Rampolla, me encontré con “Hacer el amor”. Mi primera reacción fue sonreír, pensé en el inocente libro de historia rodeado de libros casquivanos que susurraban gemidos. Hice el comentario a la encargada del lugar quien tampoco pudo reprimir una sonrisa. Claro que el tomo no llegó a reubicarlo porque me apropié de él. Esa misma noche comencé a leerlo y supe, sin dudarlo, que ese escritor me había conquistado para siempre. Yo quería leer nuestra historia y nuestros orígenes tal cual él me la contaba. Sentí que esas palabras y sencilla escritura estaban hechas a mi medida, porque sin ser historiadora, Licenciada o investigadora, siempre me interesó leerla, pero solía levantarse un muro entre las palabras de los libros de historia y yo. La escritura de Lesser pudo derribarlo.
“Hacer el amor”, es esencialmente un libro de historia, un libro que cuenta nuestra verdadera historia, esa que tan bien quisieron ocultar durante años aquellos encargados de contárnosla, los que la contaron como convenía que la supiéramos y no cómo realmente había ocurrido. Porque el origen de nuestra esencia como pueblo nace de esas costumbres, prohibiciones y libertades en las que se criaron quienes dieron nombre a nuestro República.
Todas las historias narradas en el libro corresponden a hechos ocurridos y “cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia...
Los personajes de estas historias no son ficticios. Son hombres y mujeres con nombres y apellidos verdaderos. Es mas, en muchas ocasiones son ellos mismos los que hablan.
Esas voces remotas provienen de decenas de juicios en los que la intimidad fue materia de litigio. Son amores de querella. Son voces apasionadas. Se las escucha ahora, siglos después, porque hubo otros historiadores que copiaron cuidadosamente sus declaraciones en archivos polvorientos…
Durante la Colonia regía un modelo monogámico, étnico, heterosexual. En las alcobas pasaba otra cosa. Las trasgresiones eran frecuentes. El amor y el sexo desbordaban a menudo los cánones oficiales. Muchas de estas historias son precisamente desbordes, excesos. Testimonios de preeminencia del deseo sobre la ley.” Breve introducción del autor.
Ricardo Lesser con erudición, elegancia y sencillez cuenta cómo se vivía el sexo y el amor entre 1610 y 1810. Éste el primero de una trilogía integrada por “Vivir la muerte” y “Celebrar los sentidos”.
Cuando terminé de leerlo y antes de correr a buscar los otros dos, supe que este sí era un libro casquivano y envuelto de gemidos, pero en la categoría de libros de historia, porque aunque a algunos aun les moleste, nuestro origen surgió de caricias, de apasionados arrebatos, de infidelidades, de injusticias de género, de violaciones, de muertes anónimas, de crímenes pasionales, pero su origen mas primigenio fue el sexo y nuestra relación con él a través de la historia.
Poco a poco iré compartiendo todo lo que sé sobre este autor y su obra.
Existe un link a través del cual podrán acceder a una entrevista que le fue realizada por el programa radial "Por la radio",
http://www.cinnamonideas.com.ar/clientes/lesser/entrevista.html
Existe un link a través del cual podrán acceder a una entrevista que le fue realizada por el programa radial "Por la radio",
http://www.cinnamonideas.com.ar/clientes/lesser/entrevista.html
Maria Rodriguez Frascara
Es sociólogo y ensayista. Ganó el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes en la categoría Ensayo. Además de autor de textos escolares, fue docente universitario, periodista y becario del CONICET. Su tratamiento de diversas disciplinas sociales (sociología, economía y antropología, entre otras) hacen que prefiera que lo llamen analista social. Además de Hacer el amor..., publicó La última llamarada. Cevallos, primer virrey del Río de la Plata, La Responsabilidad Social Empresaria en las Pequeñas y Medianas Empresas y Los orígenes de la Argentina. Historias del Reino del Río de la Plata, entre tantos otros.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
“FLORENCIA BONELLI: La rastrillada que dejó su paso por Villegas”
El pasado viernes 5 de noviembre la escritora Florencia Bonelli, visitó la Ciudad de Gral. Villegas. Lo hizo en medio de gran expectativa, muchos de sus seguidores habían confirmado su presencia y la Biblioteca Pública y Municipal Domingo F. Sarmiento de esta Ciudad, organizadora del evento, tenía todo dispuesto para recibir a esa cantidad de personas. El encuentro se realizó en el Teatro Español de la Ciudad y Flor hizo su aparición en el escenario a las 19:30 hs. en medio de muchos aplausos, como era de esperarse.
En el escenario quedaron dispuestos dos cómodos sillones, una mesa y los micrófonos. La charla entre ella y quien escribe esta crónica comenzó con frases simpáticas y humoradas, para que, de esta manera, quedara establecido desde el primer momento el espíritu del encuentro.
Florencia es generadora de espacios cómodos, cálidos y amenos, como ya lo saben todas aquellas personas que han disfrutado de alguna de sus presentaciones. Esta oportunidad no fue la excepción, luego de algunos minutos no volaba una mosca en el teatro y se respiraba una atmosfera muy íntima.
Comenzamos la charla haciendo un recorrido por su carrera, sus experiencias y sus libros. Conversamos sobre aquel famoso libro, “El Arabe”, de E. Hull, que la inspiró para escribir su primera novela, “Lo que dicen tus ojos”.
Una de las preguntas versó sobre el gran crecimiento de la novela romántica en nuestro país. Florencia Bonelli, hoy considerada como ícono del género en Argentina, fue pionera y allanó el camino a muchas otras escritoras que luego se animaron a publicar.
Manderley, sello de romántica de Santilla Argentina, dio sus primeros pasos junto a Flor. “Lo que dicen tus ojos”, fue su primera publicación.
Compartió anécdotas, que ha ido vivenciando a lo largo de estos casi 12 años como escritora. Roger Blackraven y Artemio Furia, son protagonistas de dos de sus novelas. El primero de “El cuarto arcano” y “El cuarto arcano – El puerto de las tormentas”, el segundo de la novela “Me llaman Artemio Furia”. Bonelli junto a la escritora Mercedes Giuffré, dedicada al género policial histórico argentino, descubrieron un día que ambas se encontraban escribiendo sus ficciones ambientadas en la misma época. Entre ellas decidieron prestarse a sus protagonistas para que cada uno, en la novela de la otra, participase junto al otro protagonista de alguna escena de sus respectivas tramas. Es por ello que Roger Blackraven comparte una escena en “El cuarto arcano” junto Samuel Readhed, protagonista de “Deuda de Sangre”, y Roger en la novela recién mencionada colabora con el médico. Tiempo después las escritoras repiten el préstamo, en este caso hablamos de Artemio Furia que es cedido a Giuffré para colaborar en la novela “El peso de la verdad”, segunda de la serie que tiene como protagonista al médico irlandés. Anécdota simpática si las hay.
A esta altura del encuentro ya todos nos sentíamos como en el living de casa y el clima era propicio para hablar de aquellas escenas que tanto inspiran a sus lectoras, dicho esto por ellas mismas en innumerable cantidad de e-mails que la autora recibe y contesta día tras día y a través del cual ha logrado un fluido ir y venir con sus seguidoras. En este paréntesis, del cual todos disfrutamos entre sonrisas y miradas picarescas, supimos que “Caballos de fuego”, su próxima novela, tiene de esto mucho mas de lo que imaginamos…
“Caballos de fuego”, que promete ser publicada en abril de 2011, y presentada en la Feria del libro, es la primera novela escrita por Florencia ambientada a finales del siglo XX, en 1998. Su protagonista masculino se llama Eliah y es hijo de Francesca y Kamal, tórridos amantes en “Lo que dicen tus ojos”. Quien desvelará los sueños del joven es Matilde.
Florencia confesó nunca, hasta ahora, haberse sentido tan desbordada por la investigación de esta última novela, etapa que le llevó mas tiempo del planeado en un primer momento, pero en el que descubrió cosas impensadas y de gran valor informativo para sus lectores.
La escritora se encuentra en pleno proceso de escritura de lo que será la tercera parte de la historia, ya que la novela consta de tres libros, cada uno ambientado en lugares distintos. Se publicarán con gran cercanía uno de otro. Los tres llevarán el título de “Caballos de fuego”, sólo los distinguirá un subtítulo, en el caso del primero “Paris”, el segundo “Congo” y el tercero de los libros llevará el subtítulo “Gaza”. Ésta otra de las particularidades de la novela, ya que no transcurre en nuestro país.
Entre las novedades que pueden contarse, además de la publicación de “Caballos de fuego”, existe una agenda 2011 de Florencia Bonelli. Esta agenda ya se encuentra a la venta y además de servirnos como tal dispone en su interior de textos inéditos de la próxima novela de la autora, así como también fragmentos de otras de sus publicaciones. Entre las curiosidades que puedo mencionar se encuentran como efemérides la fecha de cumpleaños de los protagonistas de todas sus novelas, hecho ocurrente y atractivo para sus fanáticas.Como futuros proyectos la escritora confesó desear volver a escribir una novela histórica y dijo querer hacerlo, en esta oportunidad, a finales del siglo XVIII. Veremos como nos vuelve a sorprender con su escritura, de ello no tengo dudas.
Al finalizar la charla sus seguidoras pudieron preguntar directamente y en ese paréntesis sobraron las risas y las confesiones. Mas tarde se propició el espacio para la firma de ejemplares, momento en el cual Bonelli se brindó abiertamente y sin condicionamientos a sus lectoras.
Los comentarios posteriores al evento han sido óptimos, todos los allí presentes fueron receptores del carisma que despliega esta lectora que escribe, definida así por ella misma.
María R. Frascara
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